Psicología

Mamá, comprende mis berrinches, son el primer paso de mi INTELIGENCIA EMOCIONAL

Los berrinches son la única forma que tienen nuestros hijos para expresar lo que sienten. No lo hacen para lastimarte ni para hacerte quedar mal enfrente de tu familia; están expresando una emoción, algo que les falta o les duele y en ese momento de su vida es literalmente la única manera en la cual saben expresarlo. Aclaro que hablo de niños pequeños, si tu hijo es mayor de 5 o 6 años y reacciona así, sus razones son diferentes y hay que buscar qué esta pasando. Los niños de 1 a 3 años aún no saben cómo poder manejar emociones y, mucho menos, encontrar una solución. Si a nosotros nos cuesta trabajo canalizar lo que sentimos y manejar nuestras frustraciones ¡imagínate a ellos! Hay que tenerles un poco más de paciencia cuando hagan sus berrinches y preguntarnos ¿qué es lo que me trata de decir mi hijo a través de este berrinche? Todo niño que hace un berrinche esta encontrando una mala manera para decirte algo importante acerca de ellos. Hay que ver más allá de su mal comportamiento.

Cómo de desactivar berrinches

Los berrinches son comunes en niños de 1 a 3 años, y en algunos casos hasta de 4, cuando todavía no han aprendido a tolerar las frustraciones ni disponen de más recursos expresivos, como puede ser la verbalización de lo que sienten. En estas edades un máximo de 4 rabietas efímeras por día puede ser considerado normal. Luego, en general, los berrinches tienden a disminuir porque el niño aprende a esperar y a manejar estados afectivos intensos. Sin embargo, podemos hacer algo para que los berrinches sean menos frecuentes aún.

En primer lugar es importante saber que el berrinche siempre va dirigido a alguien. Invariablemente se da en presencia de alguien que lo ve y lo oye. En otras palabras, es la persona que le da atención quien mantiene el berrinche. Si no hubiese nadie presente, el niño lloraría hasta que se le pasara la molestia, pero si hay alguien que le dé atención (sea positiva o negativa) el niño exagerará su llanto, haciendo un auténtico berrinche.

Entonces, ¿qué hacer para desactivar un berrinche?

Primer paso: hemos de empatizar con el niño y tratar de averiguar qué le pasa. Si vemos que está bien (no está herido ni nada por el estilo) y sólo ha hecho una simple rabieta infundada y gratuita, es necesario enseñarle, dirigiéndonos a él con actitud calma, cómo queremos que se comporte. Si eso no da resultado y el niño prosigue en una actitud desafiante, podemos seguir con el siguiente paso.

Segundo paso: tratar displicentemente la rabieta (es decir, no darle demasiada atención). Muchas veces dar demasiada atención a este aspecto lo fortalece, se tensa el contexto familiar y el cuadro empeora. Es importantísimo que los padres mantengan la calma y aprendan a tolerar el llanto del niño sin pretender que se disipe en un instante, ya que esta exigencia agrega presión que el niño percibe y expresa. ¡Calma, que tu hijo está bien!

Los padres y tutores deben entender que el crecimiento siempre conlleva frustraciones y dolor, situaciones en las que el niño debe ser contenido por sus seres queridos. Pero también deben entender que eventualmente los niños aprenden a manejar el entorno en beneficio propio. Los caprichos y manipulaciones son verdaderos aprendizajes que los niños realizan a temprana edad. Por ello es crucial aprender a discernir entre dolor sincero y manipulaciones.

Veamos ahora algunos factores que influyen en el aumento de los berrinches. Por un lado, debido a mayores exigencias y presiones laborales y/o económicas, los padres están algo más estresados que unas décadas atrás, con lo cual tienen menos energías para mantenerse firmes ante un berrinche, como también están más proclives a considerar cualquier molestia del niño como berrinche. Por otro lado, la tecnología (video juegos, internet, TV, etc.) y los nuevos hábitos sociales hacen que los tiempos sean cada vez más cortos y crueles, lo cual quita la oportunidad de que, tanto niños como adultos, aprendamos a esperar. Además, la creencia errónea de algunos adultos de que “satisfacer todas las necesidades del niño es darle amor” no deja lugar a que los niños incorporen el tan necesario límite y la tolerancia a la frustración.

Al berrinche casi permanente, caracterizado por caprichos y manipulaciones, le precede una larga historia de un tercero –papá, mamá, abu, etc.− que reforzó este comportamiento prestándole demasiada atención. Esto pudo hacerse simplemente mirando al niño para retarlo cuando tenía una rabieta; o buscando evitarla, satisfaciendo inmediatamente la necesidad (sobreprotección); o bien cediendo por cansancio, por culpas (de no compartir tiempo con ellos, por ejemplo) o por vergüenza (generalmente cuando la familia se encuentra en lugares públicos). De este modo, el niño aprendió muy bien cuál es el comportamiento-llave que abre las puertas de lo que desea. En efecto, los niños toman ventaja de los padres que dudan, titubean o no saben diferenciar el dolor auténtico de las manipulaciones, por lo que tratan de reparar indistintamente ambos.

Entonces, si el berrinche fue co-construido de a dos –o más− a lo largo de un buen tiempo, no pretendamos que este hábito familiar desaparezca de un día para otro. Así como se armó, requiere ser desarmado a lo largo de un período de tiempo considerable, en el que, discerniendo entre dolor auténtico y manipulación/capricho, contengamos el primero y tratemos indiferentemente el segundo.

Luego de un tiempo en esta nueva interacción en la que no se le refuerza el berrinche dándole toda la atención, el niño, quien no tiene un pelo de tonto, comprenderá que le es conveniente expresar sus emociones adecuadamente. Para que esto ocurra te sugiero algunas pautas a tener en cuenta:

  • Recordá los pasos uno y dos: empatizar y –sólo si sigue la rabieta– ejercer un trato displicente hasta que cese el berrinche.
  • Límites claros, firmes y enseñados con paciencia.
  • Evitar explicarle o razonar en el momento en que está en un arranque de ira; esperar a que se calme para hacerlo.
  • Mantené la calma, pues el niño no podrá calmarse si se lo exigimos a los gritos.

Para resumir, se trata de tener un trato displicente ante los berrinches manipulativos, pero muy considerado respecto de los aspectos positivos del niño, tanto como de su dolor auténtico.

Extracto del libro “Descubriendo mis emociones y habilidades.

 

ALGUNOS TIPS PARA FORTALECER LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE NUESTROS HIJOS:

  1. Crea una rutina diaria para decirle cómo te sentiste durante el día; que te sucedió y como lo solucionaste.
  2. Hablerlé sobre momentos en los que has sentido mucha tristeza, enojo, alegría, etc., a lo largo de tu vida. Las fotografías son un gran instrumento para esta actividad.
  3. Los fines de semana, organicen sesiones de juegos de mesa; interróguense todos los participantes al momento de avanzar, ganar o perder, y que la pregunta clave sea: ¿¿¿Que se siente _____???, complementando con la acción que corresponda en cada caso (ganar, avanzar, retroceder, etc.).
  4. Llévalo(a) al espejo y hazle notar sus capacidades emocionales: Eres muy sensibleante…, te  enojas fácilmente cuando…, quieres mucho a tu mejor amigo(a) porque…,etc.
  5. Realicen una lista de emociones que conozcan, y hagan un dibujo de cómo imaginan que son las “caras” y los “cuerpos” de cada una de ellas.
    Creen juntos un calendario, donde dibujen o coloquen la emoción que tuvo más importancia para él o ella a lo largo de cada día
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Taller de Educación Emocional: Externalización del “agobio”

Hola amig@s de Disfas !!
Enmarcado en nuestros talleres de educación emocional, este mes de abril lo dedicamos a la externalización de nuestro agobio a través de la realización de una manualidad muy casera.
Tan sólo con un poquito de agua, maizena, pegamento, colorante y aceite corporal, un palito para remover y nuestras manos para darle forma conseguimos nuestra manualidad.
Con esta super-mezcla dimos forma a nuestra figurita nacida de la imaginación y creada por y para nosotros.
Será ella la que se ocupe de manifestar nuestro estado de ánimo, en este caso agobio, a los que nos rodean.
Así que nuestr@s peques utilizarán este indicativo de agobio y malestar cuando estén al límite ante una discusión de papá con mamá, nuestro hermano nos molesta o nuestra prima nos pega. También si nos pegan una super-bronca 😮

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Cómo detectar el TDAH en el colegio

Déficit de atención, podemos decir que se trata de un trastorno que se diagnostica cuando un niño no tiene la capacidad de concentrarse en una sola cosa; la carencia en la selección y el mantenimiento de atención y las consecuencias que esta actitud puede acarrear a nivel psicológico. Es decir, se trata de una persona que presenta dificultades para permanecer quieta, actúa sin pensar primero o empieza a hacer algo pero nunca lo termina, entre otras situaciones. Los especialistas hablan de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (cuya sigla es TDAH), un síndrome de la conducta que tiene su origen en los genes y en las células del sistema nervioso.

Este trastorno neurológico que afecta el comportamiento tiene como principales características la dificultad para mantener la atención, el desequilibrio emocional, la distracción recurrente y los movimientos generados por la inquietud, entre otras conductas.

Desde la perspectiva de la neurología, el déficit de atención, se produce por una disfunción del cerebro que padecen niños y adultos y que puede diagnosticarse por presentar síntomas de comportamiento poco usual, tales como: hiperactividad, deficiencia atencional e impulsividad.

Cómo detectar el TDAH en el colegio

Los niños con TDAH pueden presentar una serie de dificultades académicas derivadas de la sintomatología del trastorno que afectan negativamente a su rendimiento. En el entorno escolar, puedes reconocer la sintomatología del TDAH por:

Déficit de atención

Los niños con TDAH predominantemente inatencional suelen presentar dificultad para hacer una selección de la información relevante, les cuesta mantener la atención durante un tiempo prolongado, por lo que difícilmente terminan las tareas y se distraen con mucha facilidad.

¿Cómo se manifiesta el déficit de atención en el cole?

– Parecen no prestar atención cuando se les habla, se pierden en las conversaciones.
– Les cuesta iniciar cualquier actividad o tarea.
– Tienen dificultad para organizarse y planificar las tareas.
– Entregan los deberes incompletos, sucios o poco cuidados
.
– Les cuesta mantener la atención en tareas más largas, aunque sean sencillas.
– No cumplen las normas o reglas de los juegos
.
– No prestan atención a los detalles.
– Su rendimiento varía de una actividad a otra y son inconsistentes.
– Parecen solo estar atentos a lo que les gusta.
– Evitan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.

Hiperactividad

Cuando el TDAH es predominantemente hiperactivo se puede manifestar por un movimiento excesivo y/o una excesiva actividad verbal incluso en situaciones en las que el comportamiento esperado es completamente contrario. En el colegio puede causar problemas de conducta que lleven a castigos y enfrentamientos con los profesores.

¿Cómo se manifiesta la hiperactividad en el cole?

– Se levantan constantemente de la silla.
– Cambian de postura todo el rato cuando están sentados.
– Corretean por la clase.
– Molestan a sus compañeros.
– Muerden los lápices y bolígrafos.
– Interrumpen constantemente la clase.
– Cuidan poco los materiales, son descuidados.
– Suelen estar involucrados en más accidentes, peleas…

Impulsividad

Los niños con TDAH predominantemente impulsivo pueden presentar dificultad para controlar su conducta e impulsos. La impulsividad afecta tanto en el terreno emocional como en el motriz, por lo que frecuentemente actúan sin evaluar las consecuencias de sus actos.

¿Cómo se manifiesta la impulsividad en el cole?

– No suelen reflexionar, por lo que pueden parecer inmaduros.
– Al no reflexionar no miden las consecuencias de sus acciones.
– Parecen hacer lo primero que se les pasa por la cabeza.
– No hacen caso de las advertencias que se les dan.
– Presentan dificultades para llevar a cabo tareas que necesiten aplicar estrategias de análisis.
– Tienen falta de constancia en las actividades.
– No controlan bien la expresión de sus sentimientos.
– Tanto castigos como recompensas a largo plazo son poco efectivas con estos niños.

El contenido de esta web tiene una finalidad informativa y no debe ser utilizado para diagnosticar o tratar un problema de salud o enfermedad

Fuente: http://www.tdahytu.es/

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Terapia familiar

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La terapia familiar es una disciplina terapéutica que intenta abordar mediante la intervención y el tratamiento resolver conflictos o situaciones que atraviesa un núcleo familiar. El objetivo de la terapia es que sus integrantes expresen sus sentimientos respecto a ese problema e intenten llegar a un acuerdo, comprendiéndose y acercándose a la realidad del resto..

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Síndrome de Asperger: Disfas os ayuda

Síndrome de Asperger

En nuestro Gabinete de Psicología y Logopedia DISFAS estamos especializados además, en niños con el síndrome de Asperger. Los niños con este diagnóstico muestran dificultades en lo social, conductual y comunicacional,  causándoles a ellos y sus familiares problemas en muchos ámbitos. En DISFAS proporcionamos un tratamiento e intervención individualizada y específica para cada caso, así como pautas y estrategias para niños y papás con el objetivo de lograr un adecuado funcionamiento en todos los aspectos afectados.asperger

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Taller de Educación Emocional

Hoy en nuestro taller de educación emocional trabajaremos el autoconcepto y… ¿cómo?, pues de una forma muy chula y divertida, que a todos seguro nos va a encantar, mediante los ANIMALES!!!!! Sí, como lo oyes. Trabajaremos nuestras propias particularidades comparándolas con las del mundo animal y nos sorprenderemos de lo muuuuucho que tenemos en común.

Os esperamos selfies-animales-autofoto-loqueva-6

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Psicología Perinatal

La psicología perinatal, es un nueva rama que pertenece a la psicología de la primera infancia, la misma abarca el embarazo, parto, puerperio y los primeros meses de vida del niño.

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Taller de Educación Emocional

¡ NIÑOS A JUGAR!
Así iniciamos en Disfas este nuevo curso.
Queremos jugar con vuestros hijos en tres jornadas de talleres. Mientras nuestros peques de 4 a 6 añitos bailan con sus emociones, los menos peques de 7 a 12 harán amigos y aprenderán divirtiéndose.

 

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Los psicólogos también somos personas de carne y hueso (reímos, lloramos, nos enfadamos…)

Este artículo viene inspirado por las múltiples veces que me han dicho un comentario un tanto peculiar respecto a mi profesión. Y no solamente a mí, sino que muchos de los que lean este texto y se dediquen a la psicología deben de estar pensando lo mismo.

Desmontando algunos mitos sobre la profesión de psicólogo

Hay muchas ramas de la psicología, pero popularmente no suelen conocerse todas. Cuando alguien piensa en un psicólogo, lo asocia automáticamente a la especialidad clínica, esto es, la disciplina que estudia los trastornos de la conducta para posteriormente someter a terapia al paciente para mejorar su calidad de vida. Casualmente, el oficio de psicólogo clínico es el más explotado por la industria cinematográfica de Hollywood y está también estrechamente relacionada con el más famoso psicólogo clínico de la historia, Sigmund Freud, el Psicoanálisis y el enorme mundo de los sueños.

El diván

Por esta razón, cuando alguien te pregunta cuál es tu profesión y contestas que eres psicólogo/a, casi al instante ya te han imaginado sentado en una silla con un paciente en el diván.

“Diván: sillón/cama para tumbarse y estrechamente relacionado con el psicoanálisis”.

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